Al lado del código, al lado de las personas

lunes, 23 de marzo de 2026

Sin darme cuenta, ya ha pasado poco más de un año desde que me uní a Coxwave. Hace unos días, decidí cambiar de rol y pasar a ser "Engineering Manager". Aprovechando ese cambio, me puse a repasar despacio el último año, y la primera escena que me vino a la mente fue, sorprendentemente, un día laborable de diciembre del año pasado.

Un día a principios de diciembre de 2025, terminé en dos días una tarea que yo había calculado que me llevaría unas dos semanas. Para ser preciso, no fui yo quien la terminó. Tenía que montar a toda prisa una webapp para una demo, y la mayor parte del código la escupió Claude Code (Opus 4.5).

Durante todo este tiempo, cada vez que trabajaba en el frontend, había ido acumulando retrospectivas de sesión y anotando, línea a línea, mis criterios de juicio. Conforme esos registros se iban apilando, creo que en algún momento empecé a sentir que no había una gran diferencia entre el código que escribía yo y el que escribía la IA. Cuando revisaba mi propio código con la IA, los retoques importantes se fueron reduciendo, y al revés, cuando yo revisaba el código que escribía la IA, cada vez con más frecuencia acababa pulsando el botón de aprobar sin apenas cambios.

Pero ese día fue distinto. Que el carácter del código fuera parecido ya lo había ido aceptando, pero lo que no había llegado a imaginar era la velocidad. Mirando con mis propios ojos cómo se cerraba en dos días un trabajo que, en la era anterior a la IA, escribiéndolo yo mismo, sin duda me habría costado dos semanas, creo que para mis adentros me asomó un «¿En serio esto funciona?». La sensación abrumadora de velocidad que sentí ese día. El día con el que tarde o temprano me iba a topar se estaba mostrando delante de mis ojos. Me parece que me dio una especie de golpe de realidad.

En ese momento pasé por una vinatería cerca de la oficina y me llevé una botella de vino de Oporto. Sentado en mi sitio, bebiendo el vino, me quedé observando en silencio cómo la IA iba escupiendo el código. Alguien me dijo que en esa escena había algo romántico.

Después de aquel día, mi vida cotidiana siguió como siempre. Pero el centro de gravedad de mi cabeza, sin darme cuenta, ya se había movido hacia "AI first". Compartí con el equipo la persona de ingeniero de frontend que había ido afinando todo este tiempo, y entre todos preparamos un entorno en el que otros ingenieros también pudieran tomar prestada esa persona para desarrollar en modo full-stack.

Así, mientras iba construyendo rapport con la IA e intentando subir la productividad poco a poco, un día recibí una propuesta del CEO para liderar un equipo.

La verdad es que liderar un equipo no es algo nuevo para mí. En Swingvy, mi rol oficial era el de ingeniero de frontend, pero como cofundador asumí de forma natural también tareas de gestión y de liderazgo del equipo. Creo que en aquella época sentí en la piel lo difícil que es gestionar personas, y la cantidad de energía mental que hay que volcar en ello.

Después de salir de esa empresa, quería sentirme libre. Durante un tiempo trabajé como freelance y simplemente escribía código. Aquel tiempo en el que me concentré puramente en programar, ahora que lo miro hacia atrás, me parece que fue un tiempo enormemente libre. Después, con la idea de que tenía que entender la IA, me uní a Coxwave, y así han pasado poco más de un año.

En el momento en que recibí la propuesta, sorprendentemente, lo encajé con calma. Lo primero que pensé fue: ha llegado lo que tenía que llegar. Cada vez que observaba el ambiente del equipo y la posición de cada miembro, tenía la sensación de que alguien tenía que asumir el rol de líder, y justo estaba dándole vueltas a si debía aprovechar mi experiencia pasada y ponerme yo a liderar.

Sí, pesa. Porque conozco el peso que tiene liderar. Aun así, como deseo de corazón que a todos los compañeros con los que se ha cruzado mi camino les vaya bien, me planto la actitud de intentar liderar bien esta vez. En momentos así, siempre repito una frase para mis adentros: «Todo saldrá bien de alguna manera». Cuando me concentro en el presente, al final todo acaba estando en su sitio, así que creo que esta vez también será así.